Reportaje: 'A VIVIR QUE SON DOS DÍAS'
Este año se cumplen cuatro décadas desde el nacimiento del Interrail, un viaje que empieza con la ilusión por conocer nuevas ciudades y acaba con sorpresas de todo tipo. Y es que las hormonas tienen su propio papel en estas experiencias, propiciando desde historias de amor hasta descuidos en la higiene corporal. Intentamos descubrir la otra cara de estos viajes junto a Ana Morgade.
El famoso billete de tren sigue siendo uno de los métodos preferidos de los jóvenes de toda Europa para viajar. El 80% de los que lo adquieren tienen menos de 26 años. Los mochileros no pasan de moda, todo lo contrario. Y es que, qué mejor edad para lanzarse a la aventura, en la que la espalda apenas se resiente después de haber dormido acurrucado en una estación o el estómago no duele demasiado si lo que parecía un kebab termina siendo un picante taco mejicano. De todos modos, Ana nos aconseja que no falte Fortasec en nuestro equipaje y que tengamos cuidado con las posturas de dormir imposibles porque "luego se te queda el cuello como Fernando Alonso".
La emoción de descubrir el mundo por uno mismo lleva, a veces, a noches de insomnio en albergues donde la habitación se comparte con veinte personas, de las cuales la mitad roncan. Y la otra mitad... seamos honestos, lo peor llega con el tema de la higiene: jóvenes que buscan duchas en estaciones o que, directamente, pasan varios días sin lavarse. Los hay que temen a las duchas mixtas (de dudosa existencia) y también, obviamente, los que las buscan.
Con la llegada de las redes sociales y del "Internet everywhere" estos viajes pierden parte de su suspense, ya que resulta sencillo buscar un sitio barato para comer en cualquier lugar; las pesadas guías de viaje con consejos sobre a qué zonas no se debía acercar uno han pasado a la historia. Morgade nos da un consejo: "Hay que apagar el teléfono a la que sales, a la que pasas Andorra". Aunque hay que reconocer que también se ha ganado algo: las narraciones en tiempo real de todo lo que va ocurriendo en estos trayectos. Blogueros e incluso videoblogueros que no dejan que los que se quedan en casa se pierdan detalle de su viaje.
Porque ocurrir, ocurre de todo: discusiones con otros miembros del grupo: "Está el ultramadrugador y el que no quiere levantarse hasta las tres de la tarde", pérdida de los documentos de identidad, perderse uno mismo en una gran ciudad,... O conocer al típico amor de verano. En este caso, Ana Morgade nos recomienda ser prudentes: "Estadísticamente, si un tío a los tres días te dice que te quiere es un psicópata".