La hormona del amor llega al clímax en agosto

La testosterona, responsable del deseo, aumenta cuando los días son más largos

EFE   09-08-2012

Los 'amores de verano' tienen una base científica. Los investigadores han descifrado de una manera concluyente que el enamoramiento y el deseo sexual tienen un fundamento biológico.

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"Es sabido que nuestras hormonas influyen decisivamente en nuestro comportamiento y, como no, también en las emociones amatorias", asegura Isabel Menéndez Benavente, psicóloga clínica especializada en infancia y juventud.

En verano existen además diferentes variables para que actúe Cupido. "Es época de vacaciones, salimos más, interactuamos, las fiestas nocturnas, el alcohol, el calor y todo ello favorece que nos sintamos más propicios a establecer una relación".

No obstante, hay factores empíricos que es importante no obviar porque "cuando hay más luz se segregan más hormonas" y la del amor, la testosterona, "aumenta cuando el día es más largo". De hecho, comienza a incrementarse en primavera -de ahí ese dicho de 'la sangre altera'-, se eleva en verano y se dispara en agosto.

Con el buen tiempo se multiplica además la serotonina, un neurotransmisor que afecta al estado de ánimo, "dándonos una sensación de placer, relajación y de euforia".

Menéndez asegura que es el "antidepresivo más efectivo" y, por tanto, "nos prepara para las artes amatorias", al igual que sucede con las endorfinas, que se generan con actividades placenteras como el ejercicio, el aire libre y los orgasmos.

"En verano, por las circunstancias, somos más aptos para recibir estímulos sexuales y aquí influyen también las famosas feromonas, sustancias químicas que despide la piel y que están mucho más descubiertas en época de calor".

Las hormonas no justifican la infidelidad

Aunque en estas fechas se registra una mayor actividad sexual, la psicóloga hace hincapié en que "no somos solo producto de la química, ni mucho menos".

En el caso del amor, sentencia Menéndez, el "órgano clave es el cerebro", y con esto se puede "desmontar la disculpa" del desenfreno o la infidelidad por culpa de las hormonas.

Aquel que no quiera ser infiel a su pareja puede resistirse a todos estos impulsos, porque posiblemente, y aquí también interviene la biología, "haya establecido una relación en la que predomina ya la oxitocina", que hace que "nos sintamos unidos a ella porque nos proporciona calma, sosiego y seguridad".

Comentarios - 1

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    Hemisferio norte 10-08-2012 05:30:00h

    Si es por dias largos, entonces sera junio y no agosto...

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